Conoce a nuestros miembros: Liliana Vargas Meleza Secretaria

Actualizado: feb 9

Dentro de los nuevos nombramientos en la Mesa Directiva aprobados en la reciente Asamblea General de Miembros de nuestra asociación y que nos da gusto compartir, tenemos a Liliana Vargas Meleza quien será la próxima Secretaria. En este Boletín también tenemos el gusto de presentarla.



Como podrán leer a continuación, la vida profesional y personal de Liliana es (y ha sido) muy intensa. En la RdTM-NL estamos seguros de que ella podrá dar un gran apoyo a las distintas actividades a realizar en los próximos meses y nos da un gusto enorme contar con ella en la Mesa Directiva; para enfatizar lo anterior, les transcribimos literalmente su motivación dentro de nuestra asociación:


“Me uno a la red porque deseo contribuir a un México próspero y justo y (para hacerlo desde el exterior) colaboro con otros profesionales mexicanos por el mismo fin: “Uno para todos y todos por México”. También me interesa hacer amistades nuevas con mexicanos que enfrentan el mismo reto de vivir fuera de México, difundir la cultura y tradiciones mexicanas”


“Me interesa participar en la promoción y fomento de las ciencias naturales y el uso de tecnologías modernas para el desarrollo sostenible”.


“Me postulé para el cargo de Secretaria de nuestro capítulo porque me interesa conocer mejor la estructura, objetivos, planes y miembros, y apoyar los esfuerzos de la actual mesa directiva para hacer un grupo más cohesivo y participativo”


Este es solo un pequeño anticipo de la linda historia de vida que Liliana nos comparte en su texto. ¡No dejen de leerlo!!




LILIANA VARGAS MELEZA


“La educación lo es todo”, lo escuché desde que era niña y lo seguí escuchando durante mi formación profesional de mentores y colegas. Ha sido esa búsqueda de educación de calidad la que, como a muchos de los miembros de la RGMX, me ha llevado a cambiar de residencia múltiples veces. Y es que tengo naturaleza exploradora, busco aquello que me es desconocido. Por esa razón estudié geofísica, para encontrar respuestas a las preguntas ¿cómo se forman los minerales y las rocas? ¿Y las montañas y lagos?¿Por qué se forman volcanes, cómo y dónde?. No sabía de qué iba a vivir, pero yo quería conocer todas esas respuestas.


Estudié geofísica en la UNAM y después obtuve una beca de la universidad de Delft para hacer una maestría en geofísica aplicada. Así inicié mi aventura Europea. En los dos años que duró el programa de maestría, estudié cada semestre en una universidad europea diferente, de TU Delft a ETH Zurich y RWTH Aachen, para luego hacer mi proyecto de tesis en un centro de investigaciones en Cambridge. Muchos fueron los retos y las experiencias que me hicieron crecer profesional y personalmente.


Producto de mi aventura europea fue haberme enamorado de un suizo a quien, por cierto, le encanta el picante y el mezcal. La siguiente aventura duró cinco años mientras vivimos en Escocia, ambos estudiábamos un doctorado (en la Univ. de Aberdeen). Al concluir mi doctorado, una de las experiencias más complejas y gratificantes que pude haber tenido en mi vida, regresé a México con título y suizo bajo el brazo. Trabajé como investigadora científica para el Instituto Mexicano del Petróleo en mi caótica y extrañada ciudad de México, mientras pagaba mi beca CONACYT.





En mi carrera profesional me dediqué a investigar el Golfo de México, no sólo por la complejidad geológica sino por el gran potencial económico y estratégico que representaba para el sector energético. Mi labor científica consiste en explorar el subsuelo para identificar y cuantificar recursos naturales. Proceso y analizo datos sísmicos registrados a partir de terremotos artificiales con los cuales obtengo imágenes que me permiten identificar tipos de rocas y fluidos en el subsuelo, sin excavar ni perforar. Similarmente al médico que hace un ultrasonido a la mujer para identificar la presencia del feto, medir su tamaño y determinar su sexo, así los geofísicos como yo usamos ondas acústicas de frecuencias bajas para determinar los tipos de materiales y su distribución espacial, a 10 kilómetros de profundidad, con imágenes tridimensionales.


Me desenvolví en ambientes de trabajo competitivos y predominantemente masculinos. De mis mentores, hombres todos, aprendí a ser asertiva y perfeccioné mi testarudez. Soy mentora de geocientíficos jóvenes, mexicanos e internacionales, y así contribuir a la igualdad de género en las geociencias.


Después de cinco años viviendo (la vida loca) en México, necesitaba un reto más. Habiendo vivido 6 años fuera de México, el gusanito de volver a Europa para otra aventura era muy fuerte. Coincidentemente, mi esposo recibió una oferta como investigador científico en la universidad de Delft y, en un par de semanas, decidimos embarcarnos. Dejé mi trabajo y comencé de nuevo. Países Bajos no es un atractivo geológico en absoluto, pero es un lugar de oportunidades. Vivo en La Haya y me gusta su toque internacional y pueblerino a la vez. Perfecto para pasar un sabático y explorar nuevos intereses.


Países Bajos es altamente digital, con una comunidad floreciente de emprendedores en desarrollo sostenible, impacto social y ambiental. El uso de datos geoespaciales e imágenes satelitales para estos fines son oportunidades de desarrollo profesional que actualmente exploro. La ciencia de datos es un camino que me intriga y con el cual llevo coqueteando desde hace un tiempo. Con o sin pandemia, forjarse una nueva carrera profesional lleva tiempo, persistencia y dedicación. Pero si se tiene una red de mexicanos con quien compartir sueños, traumas, quejas o antojos, todo se hace más llevadero.


A dos años de vivir nuevamente en Europa, me he dado la oportunidad de dar rienda suelta a otros intereses. Unos por amor y otros por mantener la cordura. Pinto con acuarelas para desaprender, porque en la simplicidad e imperfección hay mucha belleza. Y para mantener ambos lados del cerebro contentos. Encontré mi lado maternal en las hortalizas que planto en mi balcón y entendí por qué mi madre le habla a sus plantas. He hecho el hábito de correr, aprovechando lo plano que es este país y para no volverme (más) loca mientras COVID-19 nos mantiene en casa.




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